(pero este no aplica, jaja)
Fandom: RPS/Project Runway
Advertencias: montones de spoilers de la temporada 3, algunas referencias sexuales menores, slash (obvio)
Pareja: Robert Best/Malan Breton, Robert Best/Kayne Gillaspie implícito (Keybert!)
Disclaimer: Project Runway no me pertenece, eso es de Bravo, ni Malan (ya quisiera *drool*), ni Robert, ni Kayne, ni Tim Gunn, ni Parsons, ni el edificio Atlas, nada! sólo fantaseo con todos ellos, y esto nunca pasó.
Resumen: Nadie tuvo tiempo de conocerlo, pero su misterio es encantador, Robert no puede evitar sentirse fascinado.
Beyond the Sea
Kayne y Robert, sin embargo, mantuvieron una relación que perduró más allá del show, se hablaban constantemente, tenían encuentros un poco tensos sexualmente pero los dos parecían bien con eso. Les gustaba jugar. Los sentimientos no estaban implicados en aquello, y mientras los dos luchaban y se apoyaban por lanzar una línea cada uno aprovechaban el tiempo.
Y antes que cualquiera de los no finalistas del show, Malan fue quien lanzó su línea, incluso Tim Gunn asistió al show de lanzamiento, y era bien sabido que Malan no era de su agrado.
El joven Kayne Gillaspie declinó la invitación, pero Robert sí que iría, parecían siglos los que habían pasado desde la última vez que vio a Malan en el programa especial de la reunión de los concursantes de la tercera temporada del reality show.
Al salir a agradecer, Malan Breton lucía totalmente realizado, con aquella sonrisa malvada y dulce a la vez que era una maldita contradicción encantadora. Desde su lugar Robert lo observó, tan radiante en traje color acero, que lo hacía lucir más misterioso, con las luces de los flashes y los reflectores su piel blanca parecía de plata y sus ojos azules casi blancos. Eran tan claros; Robert nunca pudo contemplarlos durante la corta estadía de Malan en el edificio Atlas.
Quiso acercarse a felicitarlo, tenía una urgencia que lo carcomía de abrazar al delgado hombre, pero la gente lo rodeaba, los fotógrafos, los interesados en distribuir su línea, gente realmente importante, pensó Robert y se contuvo de correr, quitar a todos y felicitar a ese sujeto con el que había cruzado escasas palabras.
Antes de dar media vuelta y marcharse los ojos de Malan lo travesaron, la piel, la carne, el alma, el objeto de la atención de todo mundo ahí respondía unas preguntas pero fijó fugazmente su mirada en Robert, quien sobrecogido por la mirada decidió continuar con su plan de marcharse.
Y se marchó.
Antes de regresar a California, Robert quiso ir a la bahía neoyorquina a contemplar el paisaje contrastante del mar en calma que difería mucho en comparación al tráfico caótico de la ciudad.
Suspiró, la imagen de Malan en su traje color acero lo llenó, se veía bien, se veía tan guapo, pensó y soltó una risa disimulada. Pero el humo de un cigarrillo cercano lo hizo desconcentrarse.
Se giró para ver quien era quien lo contaminaba con su humo de nicotina.
Malan fumaba un cigarrillo en total calma, recargado en el barandal del muelle, vestía camisa azul pálido y pantalón negro, más casual, sin embargo, parecía que todo le iba bien. Se veía bien, fue el primer pensamiento de Robert quien clavó sus ojos castaños en él.
Al sentirse mirado, Malan se giró, a escasos metros, a escasos pasos vio a Robert Best, quien no se había acercado la noche anterior a felicitarlo y se sentía ofendido por esa simple acción.
Pero Robert tenía una sonrisa de aire infantil que parecía no hacer juego con su cuadrada mandíbula y sus gafas que le daban un toque intelectual. Al sonreír de aquel modo Malan tuvo que perdonarlo al instante.
Sonrío también, tímidamente, dejó caer el cigarrillo y lo pisó para apagarlo.
Del bolsillo trasero de su pantalón de mezclilla, Robert sacó una tarjeta con su número en Hollywood que lo anunciaba como diseñador de modas. Caminó hacía Malan, tomó su mano, estaba muy fría, con esa apariencia y esa temperatura corporal fácilmente pasaría como muerto; pero no lo estaba, no con esa sonrisa dibujada en su rostro. Y con suavidad pero decisión colocó la tarjeta en la palma de Malan.
Alzó la mirada, los ojos azules del cosmopolita vampiro se clavaron en él con una mezcla de sorpresa, duda y agradecimiento, apretó con fuerza la mano de Robert antes de tener finalmente la tarjeta.
Se sonrieron, unos segundos, o minutos, o una eternidad, después Robert dio media vuelta tarareando la canción predilecta de Malan, quien no supo si simplemente también le gustaba la melodía o por alguna extraña razón sabía que “Beyond the Sea” era su canción favorita.
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- Location:Parsons, New School of Design (I wish!)
- Mood:
still awake - Music:Bobby Darin - Beyond the Sea

